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martes, 5 de marzo de 2013

Arturo y Clementina (resumen)

La historia de Arturo y Clementina, dos hermosas tortugas, trata sobre lo que tenía que soportar Clementina por estar con Arturo, ya que este la
hacía parecer inútil, tonta y despistada.

Arturo le regalaba a Clementina objetos sobre las cosas que le gustaban, pero a ella le gustaba “hacer” las cosas que Arturo le regalaba, no que se las dieran ya hechas. Clementina, de tantos regalos, ¡acabó con 25 pisos!

Al final, no pudo soportar más y decidió escaparse.

jueves, 3 de enero de 2013

Resumen de Arturo y Clementina

Arturo y Clementina  eran dos tortugas enamoradas. Clementina estaba muy alegre porque eran muy felices. Arturo pescaba comida él solo para los dos; como estaba tanto tiempo fuera Clementina le dijo se aburra aquí sola, Arturo saltó diciendo que hiciera algo para divertirse que solo se aburren las tontas. Entonces Clementina quería tocar la flauta y Arturo le dijo que no se sabía las notas y que era una idea absurda y ella dijo que vale.

Arturo apareció con un tocadiscos, y lo ató a la casa de Clementina porque decía que era muy distraida. Durante unos días escuchó el tocadiscos y se cansó y se entretuvo sacándole brillo y se aburría y se le ocurrió pintar flores y a Arturo le parecía una bobada; él le regalo un cuadro ya pintado y se lo ató.


Y Arturo le estaba regalando y regalando cosas hasta que el peso de la casa era insoportable. Clementina no estaba muy contenta con esa vida y salió a dar un paseo que se convirtió en diario.

Gracias al paseo  su vida era más feliz, pero a Arturo no le parecía buena idea, y un día Clementina se fue.

miércoles, 2 de enero de 2013

Resumen del cuento "Arturo y Clementina"

Un día de primavera dos tortugas, una se llamaba Arturo y otra Clementina, se conocieron y ese mismo día descubrieron que estaban enamorados.

Pescaban juntos para la cena, pero un día Arturo decidió pescar solo para que Clementina descansara. Cuando Arturo volvió ella le dijo que se había aburrido sin él y Arturo contestó que hiciera algo, que aburrirse era de tontos. Clementina le dijo a Arturo que quería tocar la flauta, que así se entretendría, pero Arturo le contestó que no sabía distinguir las notas, así que le regaló un tocadiscos.


Clementina se empezó a aburrir con el tocadiscos y un atardecer, junto a la orilla, dijo que quería pintar y Arturo se burlaba diciendo que no era artista.

Clementina pensaba que si decía más tonterías Arturo se cansaría de tener una mujer (tortuga) tan tonta.
Pocos días después Arturo se presentó con un cuadro y se lo añadió a su montaña de objetos.

La carga de Clementina era cada vez más alta, tan alta que hacía ya tiempo que se había convertido en un rascacielos.

Un día de primavera Clementina se dio cuenta de que eso no podía seguir así, por lo que salió de la casa a dar un paseo, le pareció hermoso pero muy corto porque cuando volviera Arturo debía encontrarla allí, como siempre, esperándole.

Pero poco a poco el paseito fue convirtiéndose en una costumbre y cada vez se sentía más feliz. Arturo le decía de qué se reía y que parecía tonta aunque a Clementina eso ya no le importaba. Y cada vez que Arturo se daba la vuelta la veía más extraña.

Un día Arturo se encontró la casa vacía y se enfadó muchísimo y años más tarde seguía contándoles a sus amigos que Clementina era una ingrata, con los de tesoros que tenía.

RESUMEN DE ARTURO Y CLEMENTINA

Dos tortugas se conocieron en un estanque y descubrieron que se  habían enamorado. Arturo pescaba para los dos y Clementina descansaba. Cuando llegaba con la comida, ella le comentaba que se aburría y  le decía que buscase algo que hacer.
Ella le pidió una flauta, pero este le dijo que no sabría tocarla; más tarde le consiguió un tocadiscos y Clementina se lo agradeció y lo puso en su casa para no perderlo.
Poco a poco su casa estaba llena y se aburría.

Un día se cansó y lo dejó todo, y consiguió ser feliz. Clementina no era feliz por muchas cosas que tuviera, ya que no era lo que quería y necesitaba.

sábado, 29 de diciembre de 2012

ARTURO Y CLEMENTINA (RESUMEN)

Arturo y Clementina son dos hermosas tortugas que se conocieron una tarde de primavera frente a un estanque; Clementina tenía muchos planes para el futuro y Arturo le decía que sí, pero no muy seguro.

Arturo decidió pescar por los dos y, cuando vino, Clementina le dijo que se había aburrido y él empezó a meterse con ella; Clementina se sintió culpable.

Clementina le dijo a Arturo que quería una flauta y Arturo le dijo que no sabía ni cuales eran las notas, y también la insultaba; ella se sintió culpable y pensó que tenía que cambiar y no hablar más que lo suficiente.

Arturo la notó un poco rara; ella le pedía más cosas y Arturo se burlaba, pero después le daba lo que él quería. Clementina pensó que eso no podía seguir así y se dio un hermoso paseo, pero muy corto. Poco a poco el paseo se convirtió en una costumbre.

Al final Clementina se fue, y Arturo un día se encontró la casa vacía y se enfadó muchísimo. Les  contó a sus amigos que Clementina era una ingrata.

sábado, 22 de diciembre de 2012

Arturo y Clementina

Una tarde de primavera se conocieron en la orilla del estanque dos tortugas, Arturo y Clementina, y al poco tiempo descubrieron que estaban enamorados.
Clementina hacía muchos proyectos para su vida futura, mientras ellos dos paseaban en la orilla del estanque y pescaban para la cena.
Clementina le dijo ¨Ya verás lo felices que seremos, viajaremos a muchos sitios¨ Arturo le contestó que sí.
Pero todo los días eran iguales. Arturo decidió pescar él solo y así Clementina podría descansar.
Llegó la hora de comer y Arturo le preguntó a Clementina ¨¿ Cómo has estado, cariño, lo has pasado bien? Y Clementina suspiró. Ella le contestó que había estado todo el día sola y aburrida.
A Clementina se le ocurrió tocar la flauta, pero él le dijo que eso era una tontería y le compró un tocadiscos: ella seguía aburriéndose. Otro día le comentó a Arturo que le gustaría pintar y él le regaló un cuadro pintado, hecho por un amigo.
Tantos regalos le hizo Arturo a Clementina que llegó a tener una casa de veinticinco pisos, pero ella seguía aburriéndose y no era feliz.
Un día Clementina decidió salir a dar una vuelta y ese día, cuando volvió Arturo, notó que ella sonreía y que algo había cambiado. Ya todos los días salía un rato y se dio cuenta de que así era feliz, hasta que un día dejó su casa para siempre.


domingo, 16 de diciembre de 2012

Resumen de Arturo y Clementina

Arturo y Clementina eran dos tortugas que se querían mucho. Ella siempre estaba haciendo planes para su futuro, pero a Arturo le daba igual.

Clementina quería aprender muchas cosas, por ejemplo a tocar la flauta, a pintar... Pero Arturo, en vez de regalarle las cosas que quería aprender a hacer, le regalaba cosas que ya estaban hechas: le regaló un tocadiscos porque no la veía capaz de tocar la flauta y  un cuadro porque él estaba seguro de que ella no sabría pintar. Clementina aguantaba y no decía nada y cuando Arturo le insultaba ella se creía que era verdad, que era tonta, aburrida, etc.

Pero un día Clementina empezó a dar paseos mientras Arturo estaba trabajando y cada vez era más feliz. Arturo sospechaba algo, pero no sabía que era lo que estaba pasando.

Un día se fue de paseo y no volvió jamás. A Arturo le dolió, pero no aprendió nunca, y todavía sigue insultándola.

sábado, 15 de diciembre de 2012

RESUMEN DE ARTURO Y CLEMENTINA

Es de dos tortugas que conocen y se enamoran. Arturo no quería que Clementina hiciera nada, solo que descansara y ella se aburría y él le dijo que hiciera algo, que en el mundo hay muchas que hacer.

Y lo primero que le pidió fue una flauta y él dijo que era una tontería y le trajo un tocadiscos; después, témperas para pintar y él dijo que era una estupidez y le trajo un cuadro de un amigo pintor; y así una y otra vez, hasta que su casa tuvo veinticinco plantas. Y ella se aburría de las cosas que él le llevaba.

Al final encontró algo que le llenaba: ir de paseo era hermoso; pero Arturo llegaba a la hora de comer y tenía que volver. Más adelante se convirtió en una costumbre y ella se fue y dejó a Arturo solo.

Resumen Arturo y Clementina

Una vez dos tortugas hermosas se conocieron y se enamoraron. Clementina era muy feliz y siempre estaba pensando en el futuro, pero Arturo, no le hacía caso.

Un día le dijo a Arturo que quería aprender a tocar la flauta, Arturo le dijo que era un bobada y que sería incapaz de aprender a tocar la flauta; entonces salió de la casa y se fue a buscar un tocadiscos para que escuchara música. Y así ocurría siempre que Clementina quería hacer algo.

Arturo siempre la estaba despreciando, hasta hacerla creer que ella era tonta y que no podía hacer nada sin él. Hasta que se dio cuenta que para ser feliz, no necesitaba las cosas que Arturo le traía. Solo tenía que buscar lo que a ella le hacía feliz.

La felicidad no consiste en tener las cosas, sino en saber ser feliz con lo que se tiene.

ARTURO Y CLEMENTINA

Un día, Arturo y Clementina se conocieron. Como se caían muy bien decidieron vivir juntos.

Al poco tiempo, Arturo quiso ir solo a por peces para comer; cuando volvió, Clementina le dijo que se había aburrido mucho. Él le dijo que solo se aburrían los tontos, y ella se sentía avergonzada por ser tonta.

Luego, Arturo le traía cosas y cosas pesadas para que se las atara a su caparazón. Ella, cansada, se fue de casa, y Arturo, al final, se enfadó mucho.

ARTURO Y CLEMENTINA.

Un día en el borde de un estanque dos tortugas llamadas Arturo y Clementina, se conocieron y se casaron, al día siguiente Arturo la dejó sola para buscar comida y cuando llegó le preguntó que como se lo había pasado. Ella le respondió que se había aburrido, y Arturo le dijo que solo se aburrían los tontos.

Al día siguiente Clementina le dijo a Arturo que quería una flauta así no se aburriría tanto esperándole, a Arturo le pareció una tontería y le comentó que por qué quería una flauta si no tenía oído para la música y no se sabía las notas. A Clementina le empezó a caer mal las cosas que le decía Arturo, pero no le dijo nada.

Por la noche Arturo le compró a Clementina un tocadiscos, y le dijo que se lo atara bien a su casa porque con lo despistada que era se le podría perder, Clementina no se puso muy contenta cuando escuchó eso, pero lo dejó pasar.

Al día siguiente dijo que quería pintar, que le regalara acuarelas; pero, en vez de eso, le regaló un cuadro. Cuando pasó un tiempo le dijo que quería escribir y el le regaló una enciclopedia, y el tiempo fue transcurriendo y la casa de Clementina, cada vez era más alta, llegó hasta los 25 pisos.

Al siguiente día Arturo volvió a dejar sola a Clementina para ir a buscar comida, pero, como Clementina ya no podía aguantar más esa vida, se fue de paseo sin decirle nada a Arturo y, antes de que viniera Arturo, se iba otra vez a su caparazón.

Cuando Arturo llegó vio a Clementina muy contenta, él sabía que pasaba algo y le preguntó que de qué se reía, que parecía tonta; pero los insultos de Arturo ya no le importaban; poco a poco el paseo se fue convirtiendo en una costumbre.

Clementina estaba muy contenta, pero Arturo seguía contando la misma historia a sus amigos de que Clementina era muy tonta y que cada vez que abría la boca solo era para decir bobadas.